miércoles, 6 de octubre de 2021

Lepanto


 

Lepanto

Fernando Rospigliosi

        El domingo 7 de octubre de 1571, hace 450 años, la flota del occidente cristiano dirigida por Don Juan de Austria derrotó en Lepanto, Grecia, a la flota de los turcos otomanos, deteniendo la expansión del Islam en el Mediterráneo.

        El libro de Roger Crowley, “Imperios del Mar. La batalla final por el Mediterráneo 1521-1580”, describe el avance de los turcos y como fueron finalmente frenados en Lepanto.

        La gigantesca batalla involucró, en ambos bandos, unos 140,000 hombres y seiscientos barcos.

        Al centro de la flota cristiana estaban los españoles de Don Juan de Austria, medio hermano del rey Felipe II, en su buque insignia Real. En la Marquesa Miguel de Cervantes de 24 años comandaba un destacamento de soldados. (En realidad estaban mezclados hasta cierto punto españoles, venecianos y genoveses, pero predominaban en cada sector de la flota). A la izquierda los venecianos comandados por Agostino Barbarigo y a la derecha los genoveses por Juan Andrea Doria, sobrino del famoso almirante genovés Andrea Doria. Un cuarto escuadrón comandado por el español Álvaro de Bazán quedó en reserva para acudir donde fuera necesario.

        Poco después del medio día chocaron la nave insignia de Don Juan de Austria, Real, con la Sultana, del jefe de la flota turca Alí Pachá. Varias otras naves, cristianas y otomanas se arremolinaron en ese combate. Soldados de ambos bandos reforzaban constantemente esos buques. Los turcos abordaron la Real y los españoles la Sultana. Ese combate feroz duró más de una hora. Don Juan de Austria, que repartía mandobles con su espada en la proa de su embarcación fue herido de una cuchillada en la pierna. Alí Pachá fue muerto de un arcabuzazo, un soldado lo decapitó y su cabeza fue exhibida clavada en una pica. La bandera cristiana se izó en la Sultana.

        En la derecha las cosas no iban bien. Juan Andrea Doria era reticente a entrar en combate y a perder sus galeras, que él alquilaba a la flota cristiana. Si un buque se hundía, la pérdida era suya. El turco Uluj Alí, que se enfrentaba a Doria, lo superaba en habilidad y decisión. Estuvo a punto de derrotarlo, pero acudieron en su ayuda Don Juan de Austria y los venecianos que ya habían vencido a sus adversarios. Uluj Alí, viéndose perdido escapó, con parte de su flota (después se convirtió en un héroe para los turcos).

        En cuatro horas de batalla murieron 40,000 hombres (25,000 otomanos) y se destruyeron un centenar de barcos. Fueron liberados 12,000 esclavos cristianos que remaban en las galeras turcas.

        Lepanto, dice Crowley, “fue un acontecimiento trascendental que afectó el continente entero y capturó su imaginación.” Y agrega “la resistencia de Malta y la victoria de Lepanto detuvieron el avance otomano en el centro del mar”.

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