sábado, 5 de febrero de 2022

De crisis en crisis hasta la vacancia

 CONTROVERSIAS

Fernando Rospigliosi

De crisis en crisis hasta la vacancia

 

        El nuevo gabinete parece peor que el anterior, presidido por un individuo que es un atorrante, oportunista y con acusaciones de corrupción. No podía esperarse otra cosa de Pedro Castillo.

        La nueva crisis se desencadenó -otra vez- por las disputas de las facciones izquierdistas que integran el gobierno, crisis que también se extendió al entorno más cercano de Castillo en Palacio, suscitando la salida del Secretario General (SG).

        Así, en seis meses hay tres PCM, tres Mindef, cuatro Mininter, tres SG de Palacio, además de muchos otros cambios.

        No obstante, no hay que perder de vista que en medio del caos los comunistas siguen avanzando en ciertos objetivos fundamentales.

        Están demoliendo a la Policía Nacional (PNP), uno de sus propósitos básicos para controlar esa institución y utilizarla en sus proyectos represivos y encubridores.

        Algunos ingenuos suponen que para controlar las FFAA y la PNP los comunistas pretendían someterlas ideológicamente. Eso es una tontería. Ellos saben que no pueden conquistar a las fuerzas del orden con ideas. Su arma es la corrupción.

        No están inventando nada, sino siguiendo la línea de su admirado Hugo Chávez que logró controlar a las FFAA de su país corrompiéndolas hasta la médula, convirtiendo a los mandos en el Cartel de los Soles, una organización de narcotraficantes.

        En la Policía consiguieron establecer un proceso de ascensos corrupto -como denuncio el ex sub comandante general Javier Bueno- avalado por el entonces ministro Avelino Guillén, dirigido desde Palacio por Castillo y Bruno Pacheco, y ejecutado por el entonces jefe de la PNP Javier Gallardo.

        Ahora ya no están Pacheco, Gallardo ni Guillén -lo cual no tiene importancia porque son fusibles y desechables-, pero los ascendidos siguen ahí. Y la señal que se ha dado a la institución es que los corruptos siempre ganan.

        En las FFAA trataron de hacer lo mismo, pero la resistencia de los comandantes generales evitó que consumaran su intento. Los echaron de mala manera. La señal es clara, si alguien los desafía la próxima vez, lo botarán Y no pasará nada.

        Han puesto al frente del Mindef a un almirante retirado que precisamente avaló públicamente la maniobra de Castillo de pasar al retiro a los jefes que se opusieron al despropósito. El mensaje es clarísimo: eso lo van a volver a hacer.

        Los prefectos vinculados a Sendero Luminoso nombrados por Castillo y Guillén siguen ahí y el nuevo ministro no los va a remover. Al contrario, es seguro que seguirán designando otros similares en más prefecturas y sub prefecturas.

        El nuevo ministro del Interior, un chotano sentenciado y además con denuncias por vinculación con el narcotráfico es perfecto para los intereses de los comunistas. Va a cumplir todas sus órdenes y, cuando se produzca otro escándalo, lo desecharán sin problema.

        Al procurador Daniel Soria, que denunció a Castillo, lo echaron, tal como pidió el abogado de Castillo y el ministro de Justicia, que ejecutó la orden.

        Algunos cándidos se entusiasman porque en el MEF han puesto a un funcionario razonable. El asunto es que ahora los comunistas no pueden hacer lo que quieren porque todavía sobrevive un Congreso que no controlan y está vigente la Constitución que quieren liquidar. Por eso Castillo puede decir que no ha expropiado nada (ni ha establecido controles de precios, ni se ha apoderado de los ahorros de la gente). Pero no lo hecho porque la sencilla razón de que no puede todavía, no porque no quiere. Designando un ministro con esas características calman a los incautos que todavía esperan un cambio positivo, mientras ellos siguen avanzando.

        Finalmente, es patético el intento de un sector caviar que sostiene que este es un gabinete de derecha. Pretenden así evadir su responsabilidad en el fracaso de un gobierno que ellos ayudaron a instalarse y que han defendido -y defenderán- en la medida en que les otorgue puestos y prebendas.

        A estas alturas ya casi todos los demócratas están convencidos que la única opción para evitar la destrucción del Perú es vacar a Castillo y sus secuaces (o destituirlo por la vía de la acusación constitucional que un grupo de destacados abogados ha presentado al Congreso).

Lampadia, 2/2/22

Un típico héroe caviar

CONTROVERSIAS

Fernando Rospigliosi

Un típico héroe caviar

 

        Ahora todo el coro caviar pretende convertir en héroe al inútil y servil Avelino Guillén, con sus graznidos amplificados hasta el infinito por la inmensa maquinaria mediática que controlan o influyen. Mienten descaradamente sobre los hechos, pero sus falsedades se convierten en verdades, así como los embustes de la prensa chicha que controlaba Vladimiro Montesinos se transformaban en sucesos creíbles a fuerza de repetirse en una panoplia de medios tomados.

        Un ejemplo de la falsificación caviar sobre el desempeño de Guillén, es que supuestamente renunció en rechazo a la corrupta manipulación del proceso de ascensos y retiros que habría dirigido el jefe de la Policía Nacional, el general Javier Gallardo. Eso, por supuesto es un grotesco fraude.

        Hace dos meses y medio, el 15 de noviembre, el sub comandante de la Policía, el general Javier Bueno, hizo pública su denuncia sobre los chanchullos cometidos en ese proceso por Gallardo y, con dignidad y valor, pidió su pase a retiro. ¿Qué hizo Guillén? Avaló el inmundo proceso y con su firma acreditó sus resultados.

        Así como Pedro Castillo dijo a Fernando del Rincón que no sabía qué era el Movadef ni que los funcionarios que nombraba pertenecían a ese grupo ¿dirá Guillén que no se enteró hasta ayer que ese proceso estaba contaminado de principio a fin?

        Dicho sea de paso, para redondear la faena, ahora los medios caviares atribuyen con todo desparpajo la denuncia específica de los cobros en los ascensos a una ONG caviar, cuando fue en el programa de la periodista Claudia Toro, en PBO radio, hace dos domingos, que el general (r) Bueno lanzó la bomba que precipitó la salida de Guillén.

        La técnica caviar, copiada de Montesinos, es ocultar parte de la realidad, desaparecerla, y reemplazarla por otra fabricada por ellos. Pueden hacerlo porque controlan una inmensa maquinaria mediática donde casi exclusivamente aparecen y opinan caviares, que refuerzan sistemáticamente las falsedades que manufacturan.

        Guillén también se prestó al siniestro juego de Castillo nombrando prefectos vinculados a los organismos de fachada de Sendero Luminoso, que ahora se dedicarán a hacer agitación política en todo el país, financiados y protegidos con la cobertura del Ministerio del Interior, que es el que debería investigarlos y eventualmente perseguirlos.

        Públicamente, con toda desfachatez, Guillén defendió esos nombramientos, aduciendo que esos agitadores no tenían una sentencia judicial.

        Recientemente justificó la peligrosísima decisión del gobierno comunista de declarar el estado de emergencia, suspendiendo las garantías constitucionales, e involucrar a las Fuerzas Armadas en la lucha contra la delincuencia. Esas son medidas populistas que no ayudan a reducir el delito, pero en manos de un gobierno como el actual implican un claro peligro para la democracia. Esas son medidas que los caviares nunca suscriben, pero ahora callaron oportunistamente para sostener al ministro que les permitió regresar masivamente al Mininter.

        Finalmente, no hay nada que decir sobre los logros de Guillén, porque no existen.

 Expreso 31/1/22

Los maestros también roban

Los maestros también roban

Fernando Rospigliosi

 

        El viernes pasado, en Ancash, Pedro Castillo profirió otra de las necedades con las que suele aderezar los mítines (es lo único para lo que sí está entrenado) que constantemente perpetra en todo el país: “¿Ustedes creen que un maestro rural le va a robar al Perú?” dijo.

        La repetición de su permanente intento de victimización, la idea roussoniana de que es un “buen salvaje”, un modesto campesino y maestro puro e inmaculado, que no se va a corromper con las tentaciones de la política y el capitalismo.

        La realidad de esos maestros provinciales y rurales es, desgraciadamente, que son muy corruptos, aunque como en todas las profesiones y oficios hay también gente muy sacrificada y honesta.

        Una excelente investigación del antropólogo Ludwig Hubner del Instituto de Estudios Peruanos en Ayacucho desnudó esa triste realidad, “Romper la mano. Una interpretación cultural de la corrupción” (IEP, Proética). El libro trata de la pequeña corrupción en el ámbito de la educación.

        Una encuesta nacional realizada por el Foro Educativo, señala Hubner, descubrió que el 62% considera que la corrupción en los centros educativos es el principal problema que afecta la calidad de la educación y está en el primer lugar de las preocupaciones de los encuestados.

        En verdad, todo el mundo conoce la situación. En Ayacucho, lugar de la investigación, “hay una consciencia muy marcada de que el sector educativo es uno de los más corruptos”. Y no es diferente en el resto del país.

        Un funcionario del sector entrevistado por el autor resume la situación: “Trabajar en educación es como hacer una maestría en corrupción”. A la luz de lo que se ha visto en los últimos seis meses, Pedro Castillo tiene licenciatura, maestría, doctorado y post doctorado en esa materia.

        Un asunto muy difundido es la ausencia de profesores, sobre todo en zonas rurales, donde los docentes “aducen problemas de salud para no asistir a su centro de labores”. En zonas pobres y remotas la tasa de ausencia es 21%. Castillo, además, usó la licencia sindical para ausentarse –según reportes periodísticos- siete años con su sueldo pagado. Aunque en este caso, hay que reconocerlo, eso fue beneficioso para los alumnos.

        No obstante, otro estudio indica que la ausencia puede llegar al 30%. Uno de los autores de ese trabajo –“Corrupción y pobreza” (2004)- es nada menos que Pedro Francke, que entonces no puede fingir ignorancia respecto a su actual jefe. Más aún, si el propio Francke describe una característica que es típica de Castillo, “corruptelas apañadas en reivindicaciones sectoriales”, exactamente lo que hizo en su carrera de agitación sindical, defendiendo esas corruptelas con el Conare-Fenate.

        Las modalidades de corrupción son múltiples y abarcan todos los rubros: “los malos manejos de los fondos obtenidos [en las escuelas] como recursos propios, el cobro por otorgar un certificado o por matrícula, los alquileres del local, las concesiones de las tiendas escolares, la venta de insignias, etc.”

        También “la relación nada pedagógica entre docentes y alumnos, que incluye salidas a emborracharse, los amoríos o el acoso sexual, hasta la venta de notas o el cobro para aprobar cursos, sea en dinero o en especies”.

        Por último, la condena a la corrupción tiene un carácter ritual, dice Hubner “es cosa sabida, tolerada y hasta celebrada pero es obligatorio condenarla. Mientras la retórica se caracteriza por una adhesión formal a las normas del sistema y una condena unánime de la corrupción, en su hábito cotidiano la gente se ha acostumbrado a practicarla, y lo hace con mucha facilidad y destreza”.

        Que es exactamente lo que hace Castillo, condenando la corrupción cada vez que abre la boca, pero practicándola desenfrenadamente todos los días.

        Así pues, habría que advertirle a Castillo que deje de intentar presentar esa imagen bucólica y falsa del maestro provinciano honesto y trabajador, que no corresponde en absoluto a la realidad. Y que, a juzgar por el estudio de Hubner, todo el mundo lo sabe.

        Para confirmarlo, baste recordar la reciente venta masiva de los exámenes para maestros, que involucró directamente al ministro de Educación Carlos Gallardo –entusiasta activista de Fenate como Castillo- y motivó su censura.

        En conclusión, mi respuesta a la pregunta de Castillo “¿ustedes creen que un maestro rural le va a robar al Perú?” es sí, sin duda, sí. Y supongo que muchos coincidirán, como lo demuestra la reciente encuesta de Ipsos para Lampadia donde 50% cree que está vinculado a la corrupción (un 41% no cree eso).

        Finalmente, insisto, hay maestros en todos los ámbitos sacrificados, competentes y honestos que hacen un excelente trabajo pese a la precariedad en que se desenvuelven, pero claramente Castillo no es –ni nunca fue- uno de ellos.

El Reporte 30/1/22

sábado, 29 de enero de 2022

Falsificación histórica


Falsificación histórica

La película “Múnich en vísperas de una guerra”

Fernando Rospigliosi

 

        Una popular película en Netflix recién estrenada, concluye con una burda falsificación histórica, pretendiendo vender una idea nefasta, acorde con la corrección política actualmente dominante en Occidente: el apaciguamiento es la política adecuada para enfrentar a los tiranos totalitarios –o a los aspirantes a dictadores, o los fanáticos terroristas-.

        El film “Múnich en vísperas de una guerra”, recoge la verdad histórica cuando describe la situación en Alemania previa al acuerdo de Múnich. Adolfo Hitler se disponía a invadir Checoeslovaquia y el alto mando militar, consciente que eso llevaría a una guerra que su país perdería de todas maneras, estaba dispuesto a derrocar al tirano. Cuando Hitler ordenara la movilización, darían el golpe.

        Pero las cosas salieron de otra manera. El premier británico Neville Chamberlain indujo a Benito Mussolini (aliado de Hitler que tampoco quería la guerra) a impulsar un acuerdo para desmembrar Checoeslovaquia, complacer a Hitler y, supuestamente evitar el conflicto.

        Así, los jefes de gobierno de Gran Bretaña, Francia e Italia visitaron a Hitler, en Múnich y el 30 se setiembre de 1938 firmaron un vergonzoso acuerdo, sin la presencia de los checoeslovacos, mediante el cual entregaban los Sudetes, una parte del territorio de Checoeslovaquia con población alemana, a Hitler. De esa manera creyeron, estúpidamente, que podían apaciguar al monstruo.

        El ex alcalde de Birmingham, un educado y más bien cándido caballero inglés, volvió a su país y cuando bajó del avión exhibió un papel -una escena famosísima que la película no destaca suficientemente- con la firma de Hitler, afirmando que había conseguido así asegurar la paz para Europa y el mundo. Un papel que para el matón inescrupuloso que lo había suscrito no valía absolutamente nada.

        Pero el éxito de Hitler en Múnich –aunque él hubiera preferido arrasar con toda Checoeslovaquia de inmediato- tuvo también otra consecuencia: fracasó el plan de los militares para derrocarlo. Si no había guerra en ese momento, no había justificación para el golpe. Por el contrario, Hitler salió enormemente fortalecido por la torpe y vergonzosa decisión de Chamberlain y los franceses de ceder a sus ambiciones, lo cual le dio impulso para seguir adelante con sus siniestros planes que finalmente llevaron a la II Guerra Mundial.

        Hitler inmediatamente engulló los Sudetes y, como era de esperarse, poco después, el 15 de marzo de 1939, se apoderó del resto de Checoeslovaquia, ya indefensa militarmente y abandonada por la cobardía de los aliados.

        Una frase final en la película en mención, es una mentira grosera que pretende convencer al público de la virtud del apaciguamiento: “El acuerdo de Múnich les dio tiempo a Gran Bretaña y sus aliados para prepararse para la guerra y así derrotar a Alemania”.

        ¡La verdad histórica es exactamente la contraria! Ese tiempo le permitió a Hitler fortalecer la Wehrmacht, las fuerzas armadas alemanas, y además apoderarse de la industria checoeslovaca que tenía una de las principales fábricas de armas de Europa, la Skoda. Y pudo consolidar su poder en Alemania, que era cuestionado por conspiradores militares y civiles. (Entre los muchos estudios, ver por ejemplo uno reciente del historiador británico Tim Bouverie, “Apaciguar a Hitler: Chamberlain, Churchill y el camino a la guerra”, 2021).

        Por el Tratado de Versalles (1919), Alemania solo podía tener un ejército minúsculo –máximo 100,000 efectivos-, sin tanques ni carros blindados, no podía tener una fuerza aérea y solo una marina de guerra reducida, sin submarinos, ni acorazados, ni portaviones. También se disolvió el Estado Mayor, pieza fundamental de la máquina de guerra alemana desde principios del siglo XIX.

        Aunque los militares alemanes habían burlado algunas restricciones, su fuerza armada fue insignificante en términos cuantitativos hasta 1936, en que Hitler desconoció el Tratado de Versalles y empezó a rearmarse. Pero ese era un proceso que requería mucho tiempo. Tenían que diseñar y construir tanques, aviones y submarinos. Y, sobre todo, tenían que entrenar y equipar a millones de hombres.

        Prácticamente todos los países europeos –salvo Gran Bretaña- tenían servicio militar obligatorio. Por tanto, contaban con millones de reservistas entrenados que podían ser llamados a filas rápidamente e incorporarse a sus fuerzas armadas. Y contaban con el equipamiento bélico necesario para abastecer esas enormes fuerzas armadas.

        Por eso al único que favoreció el pacto de Múnich en setiembre de 1938 fue a Hitler, que sí necesitaba tiempo para mejorar la capacidad de la Wehrmacht.

        Todos los estudios históricos coinciden que Hitler no tenía ninguna posibilidad de derrotar a los aliados cuando ocupó la zona desmilitarizada de Renania en marzo de 1936. Por el Tratado de Versalles, esa región, fronteriza con Francia, no podía contar con tropas alemanas. Hitler irrumpió con una pequeña fuerza militar y Francia no reaccionó. Consciente de su debilidad, la orden del mando alemán era que si la tropas francesas se movilizaban, ellos deberían replegarse inmediatamente. Pero eso no ocurrió.

        Hitler se dio cuenta entonces que podía atemorizar a los aliados con golpes de mano. Y eso, a su vez, lo fortalecía internamente y le permitía consolidar su dominio sobre las fuerzas armadas.

        El 1 de setiembre de 1939 invadió Polonia, lo que desencadenó la guerra. El 10 de mayo de 1940, más de un año y medio después de Múnich, invadió Francia y la Wehrmacht derrotó en seis semanas a franceses y británicos a pesar que era inferior en número de soldados, y también tenía menos aviones, cañones y tanques que los aliados. (Ver el excelente libro del alemán Karl-Heinz Frieser, “El mito de la blitzkrieg. La campaña de 1940 en el oeste”).

        Y los tanques alemanes, la estrella de esa campaña, eran inferiores en blindaje y poder de fuego a los aliados. La gran diferencia es que estaban mejor comandados y su estrategia y tácticas eran superiores. (Winston Churchill reconocía en privado que los alemanes eran mejores combatientes que británicos y aliados, y que en proporción 1 a 1, ganaban los alemanes. Ver por ejemplo el libro del historiador británico Max Hastings, “Overlord. El día D y la batalla de Normandía. 1944”).

        Recién cuando invadieron la Unión Soviética, en 1941, y se enfrentaron al excelente tanque mediano T 34 (al que derrotaron al principio gracias a sus tripulaciones fogueadas en combate y mejor comandadas), los alemanes empezaron a fabricar nuevos blindados capaces de enfrentarlo. Los Tiger y Panther recién empezaron a producirse en 1942 y 1943 y en ocasiones algunos modelos fueron puestos en acción antes de haberse probado para corregir los defectos, como ocurrió en la batalla de Kursk, en julio de 1943, el más grande enfrentamiento de blindados de la historia, donde muchos de los nuevos tanques alemanes quedaron fueran de servicio por fallas mecánicas.

        Así pues, es absolutamente falso que Múnich y la política de apaciguamiento fueran favorables a los aliados y les permitieron mejorar su capacidad bélica. Por el contrario, todos los análisis posteriores concuerdan en que la fuerza militar alemana, por lo menos hasta 1938, era inferior a la de los aliados y que si hubiera habido firmeza de parte de Gran Bretaña y Francia, se habría podido detener a Hitler y evitar la catástrofe de la II Guerra Mundial.

        En suma, una nueva y peligrosa falsificación -estilo caviar- de la historia, que intenta presentar como una verdad justamente lo que es una reconocida falsedad, y convertir en héroe a quien fue, por su ingenuidad y pusilanimidad, uno de los grandes responsables de la mayor conflagración en la historia de la humanidad.

Por fortuna la clase política británica tuvo la sensatez de nombrar jefe de gobierno a alguien completamente diferente, Winston Churchill, precisamente el 10 de mayo de 1940, con lo cual dispusieron de un líder que pudo encabezar a su nación, resistir la ofensiva y alzarse con la victoria.

 

 

jueves, 27 de enero de 2022

I(3) + C + SL

CONTROVERSIAS

Fernando Rospigliosi

I3 + C + SL

 

        La entrevista de Fernando del Rincón a Pedro Castillo confirmó lo que se sospechaba, que el individuo que ocupa la presidencia no daba entrevistas ni conferencias de prensa porque es absolutamente incapaz de responder coherentemente las interrogantes más elementales sobre su desempeño en el gobierno.

En cualquier gobierno democrático el presidente se comunica con los ciudadanos a través de los medios de comunicación que le plantean preguntas que transmiten las inquietudes de la gente. En este caso existe un dilema insoluble: Castillo no puede contestar las interrogantes más elementales y tampoco puede permanecer siempre en silencio, realizando de cuando en cuando demagógicas arengas de plazuela o balbuceando incoherencias cuando lee -con errores- discursos que le han preparado.

Del Rincón puso el dedo en la llaga cuando preguntó, por ejemplo, sobre los desastrosos nombramientos que ha hecho -y sigue haciendo- Castillo desde el primer día. No pudo contestar porque nombro ministros a sujetos vinculados a Sendero Luminoso como Iber Maraví o Guido Bellido, o al antiguo terrorista Héctor Béjar. Tampoco dijo porque salieron del gobierno.

El asunto es que nunca pudo justificar esas designaciones, jamás explicó a los ciudadanos porque los nombró y tampoco nunca aclaró porque los expectoraron. Esa es una constante en el desempeño de Castillo, no solo para los nombramientos y ceses, sino para absolutamente todas las acciones que ha realizado el gobierno. No es capaz de explicar por qué aumenta la deuda pública, por qué permiten que bloqueen carreteras y cierren minas, porque quieren declarar el estado de emergencia para -supuestamente- combatir la delincuencia (esa pregunta se la hizo un periodista peruano en una indescriptible conversación y lo que dijo fue un galimatías ininteligible), ni porque quiere cambiar la Constitución.

Su absoluta ignorancia se evidenció cuando, confrontado por Del Rincón sobre su intervención en un evento el cual coreaba “mar para Bolivia”, se negó a ratificar -o rectificar- ese disparate y sostuvo que “el pueblo decidiría”, su muletilla para tratar de justificar las incontables sandeces que emite todos los días. Ese sujeto no sabe que hay cosas sobre las que “el pueblo” no puede decidir, como la integridad territorial. Tampoco se podría poner a consideración del “pueblo” algo como las leyes de Núremberg que los nazis aprobaron en 1935 para perseguir a los judíos. Es incapaz de entender algo tan elemental, que toda persona que aspira al cargo político más modesto debe saber.

Mintió cuando se negó a responder las preguntas sobre Venezuela. En los hechos ha cambiado la política exterior peruana designando un embajador en Venezuela y recibiendo al de Nicolás Maduro. Pero fue tan cobarde que no lo admitió explícitamente.

No puede explicar nunca nada coherentemente por una combinación de las tres I aludidas en el título de este artículo: es un ignorante, inepto e incapaz. No se trata de insultos ni de adjetivaciones gratuitas sino de descripciones exactas de las características del individuo que ocupa Palacio.

Ignorante: Que ignora o desconoce algo. Que carece de cultura o conocimientos.

Inepto: No apto ni a propósito para algo. Necio o incapaz.

Incapaz: Que no tiene capacidad o aptitud para algo. Falto de talento.

        A lo cual hay que sumar la C de corrupción.  No solo ha nombrado a funcionarios involucrados en casos de corrupción sino que él mismo esta implicado directamente en varios hechos aparentemente delictivos, como la relación con Karelim López y el contrato millonario de una empresa constructora que asesoraba o los oscuros negocios de Petroperú. En estos casos se contradijo y no pudo aclarar ninguna de las imputaciones.

        En suma, comprobadamente ignorante, inepto e incapaz, presuntamente corrupto (tampoco hay que olvidar que llegó al gobierno como miembro de y financiado por un partido que la fiscalía define como organización criminal, los dinámicos del centro) y definitivamente relacionado con Sendero Luminoso como lo demuestran las investigaciones de la Dircote desde 2017, y los nombramientos de ministros y prefectos vinculados a ese grupo.

        No hay duda que la única alternativa para evitar el descalabro del Perú es vacar a ese individuo y a su gavilla.

      Lampadia, 27/1/22

lunes, 24 de enero de 2022

La inseguridad sin solución

 La inseguridad sin solución

Fernando Rospigliosi

 

        Mientras las distintas facciones izquierdistas disputan a dentelladas los despojos del Ministerio del Interior y la Policía Nacional, los robos y asesinatos aumentan sin pausa.

        Como se advirtió desde el principio, Perú Libre no tenía ninguna propuesta para la seguridad ciudadana ni equipo para afrontar los complejos problemas que requieren solución. Lo que está ocurriendo no debería sorprender a nadie.

        Tres ministros del Interior en los primeros meses de desgobierno es solamente una de las consecuencias de esa carencia de propuesta y equipo.

        La situación se agrava por la bronca de las varias facciones que pelean por los puestos en el Mininter y la PNP, y por utilizarlos en función de sus intereses particulares.

        Vladimir Cerrón y sus secuaces tienen fuertes vínculos con el jefe de la Policía y están preocupados por los resultados de las investigaciones a lo que la fiscalía ha definido como una organización criminal, los “dinámicos del centro”. La enorme influencia que detentan les permitió que los únicos cinco miembros de su gavilla sobre los que se concedió orden de captura pudieran fugar tranquilamente, a vista y paciencia de todo el mundo.

        Pedro Castillo ha colocado como prefectos a miembros de su organización, el Fenate, uno de los organismos generados de Sendero Luminoso (facción de Abimael Guzmán), que ahora realizarán labores de agitación política –es lo único que saben hacer-, pagados con los impuestos de todos los peruanos y protegidos por la autoridad que les ha otorgado el Mininter. Avelino Guillén se ha prestado sin chistar a este juego perverso justificando esos nombramientos con el pretexto de que no tienen sentencia

        Castillo también está interesado –junto a otros como Guillermo Bermejo y Guido Bellido-, en obstaculizar el trabajo y finalmente desactivar unidades como la Dirección Contra el Terrorismo (Dircote), que es la que ha realizado las investigaciones que los ha desenmascarado y, eventualmente, posibilitado su procesamiento.

        Los caviares quieren puestos en el Mininter para seguir prendidos de la ubre estatal y ahora, con Guillén, están regresando, otra vez.

        En esta barahúnda lo que menos les interesa a las facciones en disputa es la seguridad ciudadana, la lucha contra el narcotráfico y los remanentes terroristas del Vraem o la institucionalidad de la Policía.

        Para empeorar las cosas, el inepto Guillén ahora pretende involucrar a las FF.AA. en tareas de seguridad ciudadana: “Estamos de acuerdo de que las FF.AA. salgan a patrullar y vigilar lugares públicos, dependencias públicas” y también que la Diroes (Dirección de Operaciones Especiales) salga a patrullar los conos de Lima. (“Expreso”, 15/1/22). Además, quiere restringir el uso de motocicletas y mototaxis.

        Es decir, las típicas medidas populista e ineficaces a las que recurren los incapaces cuando no entienden el problema ni tienen idea de cómo enfrentarlo.

        Por si fuera poco, el Congreso ha aprobado una moción para declarar el Estado de Emergencia en Lima supuestamente para luchar contra la inseguridad (80 contra 22 y 17 abstenciones). Restringir aún más las libertades ciudadanas sin ningún fundamento ni plan para combatir la delincuencia.

        En suma, van a seguir usando el Mininter y la PNP para sus siniestros intereses, liquidando la institucionalidad, mientras la delincuencia de todo tipo va a seguir campeando en el país.

El Reporte 16/1/22

       

Los valederos de Zoraida

Los valederos de Zoraida

Fernando Rospigliosi

 

        El comportamiento de la fiscal de la Nación Zoraida Ávalos no debería sorprender a nadie. Su absurda decisión de postergar la indispensable investigación a Pedro Castillo hasta el 2026 pretende protegerlo y evitar que se conozca la verdad sobre sus presuntos actos de corrupción, que han sido aireados por la prensa independiente y también por el procurador Daniel Soria.

        Zoraida Ávalos nunca debió ocupar ese cargo, no solamente porque carece de la competencia e idoneidad necesaria, sino porque su ingreso a la junta de fiscales supremos fue completamente irregular, producto de una maniobra corrupta, según fue denunciado en su momento por varios periodistas en reportajes de investigación. Ella fue luego elevada al máximo cargo en el Ministerio Público por una alianza mafiosa de caviares y Martín Vizcarra, con el respaldo de muchos medios de comunicación, situación que reseñé en un artículo publicado hace tres años. Es importante recapitular ahora esos antecedentes:

        “Caben pocas dudas de que la fiscal de la Nación Zoraida Ávalos será una magistrada complaciente con el gobierno de Martín Vizcarra. Ella ha llegado a ese puesto gracias a la campaña que el gobierno y sus aliados desarrollaron contra Pedro Chávarry y tiene rabo de paja, lo que la hace vulnerable en caso que quiera salir del carril que le han trazado.

        Ávalos se convirtió en fiscal suprema en 2012 en una trama que Ricardo Uceda describió como una maniobra urdida en el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) para elegir al cuestionado Carlos Ramos Heredia como fiscal de la Nación. El CNM designó a Zoraida Ávalos y Nora Miraval, dos personas que no tenían los méritos necesarios y, en efecto, Ramos Heredia, con el voto de ellas se convirtió en fiscal de la Nación. Ramos no duró ni un año en el cargo. A fines de 2014 fue suspendido y luego destituido por el propio CNM por sus vínculos con la mafia de César Álvarez, entonces gobernador regional de Ancash.

        Vale la pena recordar lo que decía Ricardo Uceda en ese entonces sobre la corrupción en los organismos del sistema de justicia. “Lo que está ocurriendo en el Ministerio Público pertenece al tipo de corrupción que no se encuentra necesariamente penado por la ley. (…) A Zoraida Ávalos, no fue fácil nombrarla Fiscal Suprema. En 2012, en el proceso que terminó designándola, los seis postulantes que quedaban luego del examen escrito desaprobaron en la evaluación curricular, de modo que ninguno podía pasar a la entrevista personal. Entonces, el CNM recalificó las trayectorias profesionales. A la predestinada Ávalos le pegó una patada para arriba sobrenatural: sus 50 puntos se convirtieron en 87,50. Quedó primera en el cuadro final.” (“Cómo se nombra realmente a un Fiscal de la Nación”, La República, 21.1.14).

        El resultado de la jugarreta que tenía a Ávalos como una de sus protagonistas era, según Uceda, que “tendrá mayor influencia en el Ministerio Público un poder oculto cuyo cableado atraviesa el Poder Judicial, pasa por el despacho de algunos congresistas, y toma energía en un grupo inmobiliario investigado por extorsiones y lavado de activos.”

        El Comercio también publicó varios reportajes en el mismo sentido. En un artículo titulado “Fiscales que votaron por Ramos Heredia fueron favorecidas” (28.4.14), Rodrigo Cruz explica que “dos fiscales que participaron en el concurso que nombró a Zoraida Ávalos y Nora Miraval fiscales supremas denunciaron que el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) actuó con un sesgo que tuvo como fin asegurar la elección de ambas magistradas.” Allí se detalla que “las mencionadas fiscales sacaron un puntaje muy por debajo del mínimo requerido”, sin embargo les subieron escandalosamente las notas sin justificación alguna.

        Esa es la nueva heroína anticorrupción que la coalición vizcarrista ha puesto al frente del Ministerio Público para supuestamente cambiarlo, limpiarlo y mejorarlo, a la que venían promoviendo públicamente desde hace meses y a la que ahora alaban sin mesura. Su cinismo parece no tener límites.” (“La patada que encumbró a Zoraida Ávalos”, El Comercio, 12/1/19).

        Así como protegió al Lagarto, hoy encubre a Castillo. La coalición que la encaramó, sobre todos los caviares, son los responsables de esta catástrofe en el sistema de justicia. Y lo hicieron, con su inigualable impudicia, en nombre de la lucha anticorrupción.

El Reporte 9/1/22