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viernes, 21 de octubre de 2022

La demagogia como final de la democracia

Como terminan las democracias

       

        La siguiente es una reseña de Lydia Morales Ripalda del libro del historiador Robert Cohen, “Atenas, una democracia desde su nacimiento a su muerte”. Cualquier similitud con el Perú actual no es una coincidencia.

 

En el capítulo XII del libro de Cohen se analizaban los síntomas de esa enfermedad política mortal que es la demagogia. El pueblo ateniense había perdido la reciedumbre moral, el vigor patriótico y el respeto por la excelencia que lo habían distinguido en el pasado. 

“La masa se ha vuelto arisca y parcial”, describía Cohen. “Si un ciudadano noble pide la palabra, ella se muestra inmediatamente hostil. Si ese ciudadano pronuncia frases que la desagraden, se expone a ser precipitado desde lo alto de la tribuna. La masa se enfada por cualquier cosa, murmura, ahoga la voz del orador. Las primeras intervenciones de Demóstenes son otros tantos fracasos y Platón disculpa a los ciudadanos de temple refinado por no tomar parte en la vida pública, recordando que ahora ya nadie de calidad logra hacerse escuchar por el populacho”. 

Apartados los ciudadanos de mérito, por pura repulsión, a posiciones más interiores, la vida pública quedó en manos de los legontes, de los charlatanes más indecentes. “Aceptamos como consejeros a hombres que todos desprecian y los convertimos en dueños absolutos de los asuntos del Estado”, se lamentaba Isócrates, “hombres a quienes ninguno de nosotros querríamos confiarles nuestros asuntos personales. A esos a quienes con voz unánime declaramos los más despreciables entre los ciudadanos, a esos mismos los hacemos guardianes de la polis”. 

Cohen trazaba un retrato de esos demagogos, “individuos oscuros, a menudo sospechosos, capaces de poco más que vociferar y excitar a la muchedumbre” con burdas manipulacionesTales sujetos, “dueños del ruido y del tumulto”, se desenvuelven “rodeados de agentes provocadores y de espías” y en su lucha por el poder no retroceden “ante ningún procedimiento, calumnia, corrupción o chantaje para abatir a sus adversarios”. 

En los días de elecciones “mendigan los votos haciendo promesas y distribuyendo alegremente” un caudal dedracmas “que luego esperan cobrarse multiplicado” cuando alcancen el poder. Cuando la gestión de los asuntos del Estado cae en sus manos, semejantes personajes no manifiestan ningún escrúpulo a la hora de esquilmar las arcas públicas ni de subir abusivamente los impuestos. “Salís de la Asamblea sin haber arreglado nada. No habéis hecho más que repartiros las sobras del banquete, como después de una comida a escote”, les reprochaba un ciudadano de la época.

Las instituciones democráticas se degradaron de modo irreparable.

Llegó un momento en que en la Ecclesia, en la Asamblea, participaban mayoritariamente individuos sin oficio ni beneficio cuya principal motivación era el dinero que recibían por su asistencia. “Hay atenienses para quien la patria está donde están sus intereses”, se lamentaba otro ciudadano que denunciaba, así, la entronización de los intereses particulares o grupales por encima del interés general de Atenas.

Por primera vez la polis tuvo, además, problemas para completar su ejército con ciudadanos. ¿Quién pensaba en sacrificarse o en morir por la defensa de Atenas? Pocos soportaban ya la disciplina del entrenamiento físico y del adiestramiento militar. Hubo que empezar a recurrir a mercenarios a la par que los presupuestos de la defensa nacional se recortaban. No ocurría lo mismo con las partidas de dinero público destinadas a procurar diversiones a la muchedumbre. Ésas se mantenían intactas. O aumentaban.

Paralelamente a la degradación política se produjo la corrupción de la justicia y la erosión del imperio de la ley. Las leyes dejaron de respetarse y se entronizó la arbitrariedad. Una misma falta, o un mismo delito, podía quedar impune o ser castigado según quién lo cometiese. Los miembros de los tribunales no eran ni selectos ni incorruptibles y todos sabían que poniendo una bolsa de dinero sobre la mesa se podía ejercer sobre ellos una presión tan perniciosa como eficaz.

Ciertas leyes o procedimientos que en otro tiempo habían contribuido eficazmente a la buena conducción de la polis ahora se desnaturalizaban o caían en desuso. Así ocurrió con la docimasía, la investigación sobre la moralidad de los candidatos que iban a ocupar puestos públicos. O con la grafé paranomonque permitía procesar al autor de un decreto ilegal o de una ley de consecuencias dañosas para la polis. O con la ley del ostracismo, que condenaba al destierro a todo aquel que intentara hacerse con el poder mediante la conspiración o la violencia. “La historia de Atenas está ahí”, escribía Cohen, “para demostrar que no siempre son necesarias confrontaciones sangrientas para provocar daños sociales de tal amplitud que acarreen la ruina del Estado”.

La demagogia es el halago a una sociedad envilecida, o la manipulación de la misma, para hacerla instrumento de la propia ambición de poder. Es la dominación arbitraria sobre el conjunto social apoyada en la aquiescencia de una parte de la ciudadanía degradada a mero populacho. La demagogia es la enfermedad por la que murió la primera democracia de la historia. Minada su cohesión y su fortaleza por ese mal, Atenas se encontró inerme para responder luego a las agresiones de quienes querían destruirla a ella o a su poder.

Desde aquellos lejanos siglos siempre que un régimen de libertades políticas y de participación ciudadana se ha hundido en el despotismo o en el desorden ha sido por causa de la demagogia. No deberíamos olvidarlo.

 

El libro del historiador Robert Cohen titulado “Atenas, una democracia desde su nacimiento a su muerte” iba introducido por una frase de Alfred Croiset que señalaba a la enfermedad que acabó con la primera democracia de la historia: “El enemigo más temible de la democracia es la demagogia”.

Lydia Morales Ripalda



domingo, 7 de junio de 2020

Un ´swing´ al mentón


CONTROVERSIAS
Fernando Rospigliosi
Un ´swing´ al mentón

(Publicado en El Comercio el sábado 6 de junio de 2020)

       En la jerga boxística el ´swing´ se define como un golpe lateral largo balanceando el brazo, a diferencia del ´jab´ (directo) o el ´uppercut´ (gancho). Como es de público conocimiento el presidente ha recibido un swing que no lo pondrá nocaut, pero que hasta ahora, a juzgar por sus respuestas, lo está dejando algo ´groggy´, mareado.

        El escándalo surgió cuando el individuo que se hace llamar Richard Swing fue contratado en plena crisis, el 24 de abril, por el Ministerio de Cultura (Mincul) por 30,000 soles para motivar y mejorar el rendimiento laboral de sus trabajadores que, al igual que casi todos los empleados estatales y privados, no asistían a sus oficinas por la cuarentena. Inmediatamente se descubrió que el sujeto en cuestión no tiene ninguna calificación para laborar ni en esa ni en ninguna de las otras actividades de los 9 contratos que a lo largo del gobierno de Martín Vizcarra le habían asignado 6 sucesivos ministros.

        Los ministros que lo contrataron declaran no tener amistad con él y nadie los ha desmentido. Los funcionarios de menor rango que firmaron los contratos tampoco son sus amigos. Varios dirigentes que intervinieron en la campaña de Pedro Pablo Kuczynski (PPK) el 2016 sostienen que Swing participó en algunas actividades llevado por el entonces jefe de campaña, Martín Vizcarra. El individuo trató de obtener un contrato en el Mincul el 2017, en el gobierno de PPK y no lo consiguió porque obviamente no estaba capacitado para ello, según ha revelado el entonces titular Salvador del Solar. Solo cuando Vizcarra se convirtió en presidente su suerte cambió. Ha publicado, además, varias fotos suyas en ambientes de Palacio de Gobierno, es decir, tiene acceso a instalaciones a las que no puede ingresar nadie sin una autorización especial.

        A estas alturas creo que no cabe ninguna duda: el único que pudo ordenar al Mincul que contraten a alguien de la calaña de Swing es el presidente Martín Vizcarra.

        Cuando en uno de sus monólogos del mediodía el presidente se refirió al tema Swing, explicó que algunas personas que estuvieron en la campaña electoral obtenían puestos públicos. No se hizo responsable de sus contratos.

        A partir de estas declaraciones muchos han especulado que el presidente le estaba pagando un favor a Swing. Yo no creo eso. Vizcarra no se caracteriza por ser leal ni agradecido con nadie. ¿Nueve contratos entre julio de 2018 y abril de 2020 por 175,400 soles para pagar un favor del 2016? Mi hipótesis es simple: no le están pagando favores pasados sino servicios presentes. ¿Cuáles? Ahí está el detalle, como decía Cantinflas.

        Luego, en otro de sus monólogos, el presidente dijo sobre el tema Swing, indignado y levantando la voz, con mucha firmeza, que en su gobierno no había tarjetazos y que todos los contratos se hacían por méritos. Una obvia falsedad porque no cabe duda alguna que Swing no fue contratado por sus calidades sino porque fue recomendado por alguien que estaba por encima de los seis ministros que aceptaron sus prestaciones. El jueves ha vuelto a negarlo, como Pedro, por tercera vez.

        De lo cual se desprenden dos cosas: la falta de liderazgo del presidente que no es capaz de reconocer un error y afrontarlo, sino que le echa la culpa a otros –gobiernos anteriores, ministros, funcionarios- y se enreda en un asunto menor. Y que es capaz de faltar a la verdad con todo desparpajo, como cuando negó el tarjetazo, asegurando que en su gobierno solo se contrata por méritos.

        No está claro que Swing o algún funcionario hayan cometido algún delito, pero ya se movilizaron la fiscalía, la procuraduría y el Congreso, al parecer en busca de algo de publicidad.

        En cualquier caso, el presidente ha recibido un golpe que ha desnudado algunas de sus debilidades más notorias, al embrollarse en un asunto que pudo resolver admitiendo su falta y pidiendo disculpas.

Otrosí digo. En noviembre y diciembre del año pasado la revista especializada “Defensa” publicó sendos artículos donde se informaba que el avión Antonov AN-178 adquirido por el Ministerio del Interior por 65 millones de dólares no tenía certificación ni ucraniana ni internacional, sin la cual no puede volar. También que por el conflicto con Rusia, Ucrania ya no recibía componentes críticos como motores o sistemas de aviónica. El Perú se convirtió en el primer país del mundo en comprar ese avión. Otros desistieron por los problemas mencionados. La misma publicación dio detalles del contrato que suscribió el Mininter. Ninguna autoridad respondió. Como es el gobierno de la anticorrupción no tienen que hacerlo.

sábado, 6 de junio de 2020

La meritocracia de Vizcarra


Fernando Rospigliosi


        El viernes 5 el presidente Martín Vizcarra cesó intempestivamente al director de SERFOR (Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre), Alberto Gonzáles-Zúñiga, un profesional honesto y competente, a través de un decreto supremo publicado en el diario oficial. Según el decreto el presidente ha perdido la confianza en Gonzáles-Zúñiga.

        El problema es que el referido funcionario fue elegido hace poco más de un año en concurso público para ocupar ese cargo durante 5 años, es decir, llegó allí por sus propios méritos, no por recomendación o tarjetazo de nadie. Y solo puede ser removido del mismo por falta grave, pues su puesto no es un cargo de confianza. Gonzáles-Zúñiga no ha cometido ninguna falta grave, nadie lo ha acusado de nada. Sin embargo, Martín Vizcarra, el mismo que ordenó que 6 ministros de Cultura contraten 9 veces a un sujeto de la calaña de Richard Swing, ahora despide, sin motivo alguno, a Gonzáles-Zúñiga, un economista de la Universidad Agraria con una maestría en economía agrícola en la Universidad de Oklahoma y larga experiencia en el sector.

        El que ha firmado la resolución es el mismo Vizcarra, que con todo el desparpajo y la desvergüenza que lo caracteriza, afirmó en uno de sus recientes monólogos del mediodía que en su gobierno no funciona el tarjetazo sino solo la meritocracia. El Vizcarra que ordena que contraten a Swing es el mismo que decreta que despidan a Gonzáles-Zúñiga.

        Todo indica que la verdadera razón del despido de Gonzáles-Zúñiga son los intereses de la tala ilegal de madera y otros ilícitos que están enquistados también en el Ministerio de Agricultura, como sostiene en la declaración que adjunto a continuación.

        En síntesis, es muy difícil que un funcionario honesto y competente sobreviva en un gobierno cuyas características son precisamente las opuestas.



lunes, 1 de junio de 2020

Pagando servicios presentes, no favores pasados


Fernando Rospigliosi

        En uno de sus monólogos del mediodía, el presidente Martín Vizcarra sostuvo que alguien había premiado al individuo que se hace llamar Richard “Swing” por su participación en la campaña electoral de PPK el 2016. Eso no es verdad.

        No cabe ninguna duda, por supuesto, que ese alguien que ha ordenado que seis sucesivos ministros de Cultura contraten a Swing nueve veces por un total de S/. 175,000 es el propio Martín Vizcarra que, como es habitual en él, no ha asumido su responsabilidad sino la ha desviado hacia otros.

        Pero también hay que tener en cuenta otra de las 
características de Martín Vizcarra: no tiene lealtades con nadie. Es decir, no se puede creer que estuviera pagándole un favor de hace 4 años a Swing con un contrato de S/. 30,000 en abril de 2020, en plena crisis del Covid-19. Tampoco el pago de un supuesto favor en la campaña de 2016 explica el viaje de ese sujeto a Canadá precisamente cuando Vizcarra era embajador allá.

        En otras palabras, si es que el poco leal Vizcarra estaba, por alguna razón, dispuesto a retribuir un favor del 2016, quizá se explicaría un contrato cuando él se convirtió en presidente. Pero ¿nueve contratos con seis ministros desde abril de 2018 hasta abril de 2020? Es sencillamente increíble.

        La única explicación es que Swing ha estado brindando algún tipo de servicios al presidente durante los últimos años y éste le ha estado pagando no de su bolsillo sino con el dinero de todos los peruanos. ¿Qué servicios? Eso es lo que habría que investigar.

lunes, 16 de diciembre de 2019

Edmer miente pero sigue de ministro


        Cinco de las afirmaciones del ministro de Transportes Edmer Trujillo para defender el irregular pago de casi 67 millones de soles a una empresa del Club de la Construcción por el hospital de Moquegua cuando era gerente general del Gobierno Regional de Moquegua (GRM), son completamente falsas o medias verdades.
        Así lo demostró El Comercio el sábado 14, desmenuzando la balbuceante defensa que ha intentado el hombre de más confianza del presidente Martín Vizcarra, de los irregulares pagos que hicieron a ICCGSA, una empresa del Club de la Construcción, durante la gestión de ambos en el GRM.
        Y ahora se ha conocido que 3 de los 14 denunciados por la Contraloría por el caso del hospital de Moquegua trabajan en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), a cargo de Edmer Trujillo, con sueldos de 20,000 y 10,000 soles. Edmer, que no cesa de mentir, dice que no tiene nada que ver con la contratación de sus ex colegas del GRM en el MTC. (“Cuarto Poder”, América TV, 15.12.19 y “El Comercio” 16.12.19).
Una mentira tan grande como aquella de que Vizcarra no sabía que el gerente regional le pagó a ICCGSA casi 42 millones de soles el 31 de diciembre de 2014, pitufeados en 133 recibos, el último día de la gestión de ambos en el GRM.
En el breve tiempo que Vizcarra fue Ministro de Transportes en el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, entregó a ICCGSA la construcción de 57 puentes por 404.5 millones de soles, el 22% del presupuesto de inversión del MTC, según el portal Gato encerrado. (11.12.19).
Según ese portal, la relación entre Vizcarra y esa empresa del Club de la Construcción es antigua, pues fueron socios desde 2006. Es decir, la empresa CyM Vizcarra trabajó con ICCGSA en varias obras. Y después, como gobernador regional y ministro le adjudicó obras por cientos de millones de soles.
Las empresas del Club de la Construcción están investigadas por la fiscalía por pagar sobornos a funcionarios públicos para adjudicarse obras.


domingo, 17 de febrero de 2019

CON INFORMACIÓN DE ODEBRECHT GORRITI ATACA A CRÍTICOS


        Confirmando la estrechísima relación que lo une a funcionarios y ex funcionarios de Odebrecht acusados de corrupción, Gustavo Gorriti publicó en un post (https://idl-reporteros.pe/como-se-negocio-el-acuerdo/) varias informaciones que solo ellos pueden tener. El objetivo de una parte de la publicación, es desacreditar a los que han planteado objeciones al acuerdo que han firmado en Brasil el 15 de febrero los fiscales –que trabajan también de consuno con Gorriti- y Odebrecht que, según algunos, es muy favorable a la empresa y lesivo a los intereses del Perú.

        Lo que dice Gorriti es que “el 31 de enero de 2009, Rospigliosi presentó una propuesta a Odebrecht, entonces contratista de Kuntur para ofrecer servicios de inteligencia social en las zonas donde pasaría el gasoducto de Kuntur. Lo hizo a nombre de la consultora Capital Humano y Social con la que estuvo vinculado hasta 2017.”

        Eso es cierto. Yo me desempeñaba como consultor de CHS S.A. y envié hace poco más de una década, una propuesta redactada por otro consultor de esa empresa a Kuntur-Odebrecht. CHS S.A., empresa especializada en análisis de conflictos, cursaba propuestas a diversas compañías, como es normal. Algunas se concretaban, otras no. En este caso Kuntur-Odebrecht no aceptó y nunca hubo ningún trabajo que se efectuara para ellos.

        El punto es que de la única fuente que Gorriti pudo conseguir ese correo electrónico con esa propuesta, es de Odebrecht. No existe otra posibilidad. La probabilidad de que lo haya obtenido de la fiscalía –en el caso que la fiscalía se hubiera apoderado de todos los correos electrónicos de Odebrecht- es prácticamente inexistente. Una empresa inmensa, extranjera, con muchos empleados, genera un tráfico electrónico colosal, en una década, millones de correos. Es imposible que la fiscalía pudiera analizarlos –en caso de tenerlos- y encontrar precisamente ese correo de enero de 2009, que además no les sería de ninguna utilidad. Una oferta legal para un servicio legal que no se realizó, a una empresa que no tenía ningún proceso por corrupción, carece en absoluto de relevancia para el Ministerio Público.

        Luego Gorriti miente adrede cuando dice: “No hemos podido encontrar registro de que fuera contratado o no el entonces reciente ex ministro del Interior y ex jefe de Inteligencia. Lo cierto es que ofreció personalmente sus servicios a la entonces prósperamente corrupta compañía.”

        Él sabe perfectamente que ese servicio no se realizó, porque los que le dieron la información, funcionarios y ex funcionarios de Odebrecht, lo saben. Pero además su asistenta  se comunicó con el gerente de CHS S.A. que le confirmó la existencia del correo y le aclaró que la respuesta fue negativa. Pero sibilinamente Gorriti afirma que no lo sabe, para dejar flotando la duda y facilitar a los ayayeros del vizcarrismo realizar una campaña de difamación y mentiras. (Además dice “reciente” ministro y jefe de inteligencia ¡hacía 5 y 6 años respectivamente que había dejado esos cargos!).

        Y falsifica la realidad cuando dice que ofrecí los servicios de CHS S.A. a una empresa corrupta, ¡Cómo si yo o alguien conociera en enero de 2009 lo que hacía Odebrecht en el Perú!

        También me incluye en el mismo paquete que otros periodistas y profesionales que han prestado servicios en el pasado a Odebrecht, cosa que en mi caso no es cierta.

        Gorriti señala los detalles de los contratos de Rafael Hidalgo y Juan Carlos Valdivia, las fechas y los montos, pormenores que solo podían conocerlos los funcionarios de Odebrecht que los contrataron, apuntando a Raymundo Serra como su posible fuente.

        También menciona a Manuel Romero Caro en una situación similar, igualmente con detalles precisos.

        Curiosamente no aparecen en su relación otros periodistas y profesionales con exposición pública, que han mantenido relaciones de trabajo con Odebrecht y que ahora por convicción o cualquier otra razón, permanecen en silencio, evaden el tema o apoyan el acuerdo abiertamente favorable a Odebrecht y a un sector de corruptos, cuyas obras no han sido consideradas en la exigua lista que Odebrecht se ha dignado aceptar.

        En suma, quedan pocas dudas que Gorriti está ahora estrechamente vinculado a funcionarios y ex funcionarios de Odebrecht, que lo abastecen de municiones para atacar a los críticos del acuerdo que ellos defienden con denuedo. La alianza de Odebrecht con Gorriti/IDL-R y los fiscales del caso está funcionando.



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miércoles, 7 de noviembre de 2018

INTOLERANCIA Y ESCASA CONVICCIÓN DEMOCRÁTICA


Los que ocultan el informe de la Comisión Lava Jato del Congreso -y quienes los respaldan- arguyen que es sesgado, incompleto, mal hecho, etc. Puede ser. Pero ¿no deberíamos ser los ciudadanos los que decidamos eso después de conocerlo? ¿Ahora un pequeño grupo de directores y editores determinan lo que los ciudadanos deben conocer? ¿No es noticia el resultado de la investigación congresal sobre el más grande caso de corrupción en el Perú en las últimas décadas? 

En la década de 1990 el gobierno de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos controlaba los medios de comunicación y determinaba que era lo que los peruanos podían ver, oír o leer (y contaron con el apoyo de la mayoría de la población mucho tiempo). Ahora la coalición antifujimorista decide eso.

Muchos respaldan el silenciamiento del informe Lava Jato por pasión, odio o fanatismo. Pero algunos lo hacen porque son parte del grupo de políticos y empresarios corruptos denunciados en ese informe. Ellos usan la animadversión al fujimorismo para sus propios fines.

De hecho, antes que se conociera el informe, ya era descalificado y censurado.

En el artículo que publiqué el sábado 3 en El Comercio me refería “la pequeña minoría de demócratas”. Eso es lo que hubo antes y lo que hay ahora. No hemos avanzado nada. La intolerancia con una investigación o un punto de vista, o su silenciamiento, son muestras de una pobrísima convicción democrática.

Cuando el péndulo vuelva a oscilar, tendremos más de lo mismo, solo que al revés.

jueves, 2 de marzo de 2017

Seguidores de un corrupto marchan contra la corrupción

Los miembros del MAS (Movimiento de Afirmación Social) de Cajamarca, el grupo de Gregorio Santos, realizaron una pequeña movilización en Cajamarca contra la corrupción.

Cuando les preguntaron como así se manifestaban contra la corrupción cuando su líder está procesado por ese delito, dijeron que es "una persecución política".

La fiscalía ha presentado pruebas abrumadoras que muestran que Santos y sus familiares cobraron coimas para enriquecerse personalmente y para financiar su movimiento político. El incalificable Poder Judicial no ha podido emitir una sentencia en más de tres años y ahora "Goyo" sigue libre, haciendo de las suyas y organizando marchas contra la corrupción.

Como hacen varios políticos corruptos, Santos y sus seguidores quieren aparecer como los abanderados de la lucha por la honestidad.

http://noticiasser.pe/01/03/2017/informe/rondas-campesinas-marchan-en-contra-de-la-corrupcion

miércoles, 1 de febrero de 2017

Comunicore: el sistema judicial no es confiable


La absolución de todos los implicados en el escandaloso caso de Comunicore por el Poder Judicial, muestra que no se puede confiar en él. En realidad, eso no es novedad. Para evitar que ocurra lo mismo con Lava Jato, la única posibilidad sería que se constituya un sistema anticorrupción como el que se creó el año 2000, el único que ha funcionado en la historia del Perú.

En esa ocasión, se estableció, impulsado desde el gobierno de Valentín Paniaugua y por la procurarduría que dirigía José Ugaz, un sistema con fiscales y jueces especiales, y se dictaron las normas para hacerlo posible. Por primera y única vez en el Perú, fueron investigados y sentenciados altos funcionarios, personas poderosas y con dinero, y se recuperaron cientos de millones robados al Estado.

Con esa experiencia, y estando ya en curso el caso Lava Jato, aprovechando el cambio de gobierno -obviamente Ollanta Humala y Nadine Heredia, involucrados con la corrupción no estaban interesados- había que promover desde el primer día y desde la cúpula del gobierno un sistema análogo que permitiera sancionar a los culpables, recuperar el dinero y dar un ejemplo que disuadiera a otros.

Ciertamente, se requería el respaldo del Congreso, pero en ese momento, cuando tenía una alta popularidad, difícilmente se le podía negar al gobierno el apoyo para medidas anticorrupción que son ampliamente respaldadas por la opinión pública. De hecho, el gobierno ha tenido facultades delegadas que eventualmente hubieran podido ser usadas para ese propósito también.

Pero no se hizo. No faltó la oportunidad. Faltó interés en tema, decisión, voluntad de luchar seriamente contra la corrupción, usando la experiencia exitosa y los medios al alcance.

Hoy día es más difícil pero no imposible hacerlo. Lo ocurrido con Comunicore es una muestra clarísima de lo que puede ocurrir. Si no se hace, por algo será.

http://elcomercio.pe/sociedad/lima/comunicore-pj-absolvio-ex-funcionarios-luis-castaneda-noticia-1965024